viernes, 25 de noviembre de 2022

El loco

 ¡Loco! ¡Loco! ¡Loco! Pero no, no estoy loco, al menos no lo estaba esos días. Ahora quizá sí. Estas cuatro paredes acolchadas, la prenda elástica con que me sujetan cuando la cojo contra los médicos, la soledad de mi cubículo, el lento transcurrir de los días, el ansia de libertad que oprime mi pecho; eso sí que es para volverse loco. Pero no, no estoy loco.

¿Qué querían que hiciera? ¿Quedarme de brazos cruzados mientras mi esposa me jugaba la vuelta? No, ¿verdad?, por supuesto que no.

Habíame casado con mi infiel esposa siendo ambos aún muy jóvenes. En ese entonces ella aún no me había fallado, o al menos eso creo. Era la esposa perfecta, la amorosa, amable, atenta, oficiosa. Y me quería, vaya que me quería. Tendrían que pasar varios años para que ella mostrara sus garras.

Primero fueron los pleitos. No le gustaba que me fuera a tomar con mis amigos; no quería que me reuniera con ellos para jugar al póker. Ahora me pregunto ¿por qué?, y me hace dudar de su culpabilidad, ya que, de haberlo sido, esas noches eran los momentos precisos para reunirse con su amante.

viernes, 18 de noviembre de 2022

Microcuentos 51-55

 51

Lo único que se encontró junto al cadáver destrozado fue el arma homicida: un grueso martillo con bandas de cuero negro en el mango.

El día que la policía visitó al esposo de la víctima para mostrarle una fotografía y preguntarle si algún conocido tenía uno similar, el pequeño llegó por casualidad y miró la foto.

—Papi —dijo—. ¿No es ese tu martillo de los castigos?

miércoles, 16 de noviembre de 2022

Helado

  Su mujer lo estaba esperando en la sala. Para variar, ese día parecía estar contenta.

―¿Cómo te fue en el trabajo, amor? ―le preguntó ayudándole con la chaqueta y con la gorra. Colocó las prendas en el gancho sin dejar de sonreír.

―Bien, muy bien ―respondió el esposo―. Hoy hice de chofer de una celebridad. ―Él trabaja como chofer de una empresa de limosinas.

―¿Conseguiste su autógrafo?

―Sabes que las políticas de la empresa lo prohíben.

―¡Lastima! ¿Quieres un poco de helado?

―Pero es la una de la mañana. Creí que me esperabas despierta porque querías algo de intimidad esta noche.

lunes, 14 de noviembre de 2022

Febrero 14

 Su nombre era Nicolás. Tenía quince años, y podría decirse que era el cerebrito de la clase; siempre tenía notas sobresalientes. Vivía a las afueras del pueblo, en una casa antigua y colonial. Raras veces se le veía en el pueblo, excepto cuando iba al colegio. Nadie lo consideraba un chico atractivo, mucho menos divertido. Era bajito, delgado, de tez morena y cabello negro rizado, tan ridículamente rizado que se le pegaba al cuero cabelludo haciéndolo parecer pelo de borrego. Además de poco atractivo, era retraído y huraño.

Por eso cuando Elizabeth, la chica más hermosa de la clase, mostró interés amoroso en Nicolás, medio mundo se llevó una gran sorpresa. Elizabeth era alta, esbelta, de cabello castaño rojizo, un rostro que opacaba la luna llena y una sonrisa más brillante y seductora que un diamante. Y él; bueno, ya les conté lo que era él.

La efímera relación duró apenas quince días. ¿Lo pueden creer? ¿Quince días solamente? Yo me tomo más tiempo entre un baño y otro, no, es broma.

viernes, 11 de noviembre de 2022

Microcuentos 46-50

 46

Muy pocas personas se reponen cuando, como en mi caso, pierdes de golpe a toda tu familia. Y yo perdí a mi padre, a mi madre, a mis hermanos.

Ya pasaron diez años, sin embargo, el nudo en la garganta se siente igual que aquel día en que me arrojaron a esta isla desierta mientras ellos hacían virar el bote y ponían rumbo al mar abierto.

miércoles, 9 de noviembre de 2022

Fantasma

   Mi perro era blanco como la nieve, de pelo esponjoso y orejas cortas y puntiagudas. De inmediato me pareció que era similar a Fantasma, el lobo de Jon Nieve. Fue por ese parecido que lo nombré Fantasma. Era un perro bromista, juguetón y un tenaz guardián de la casa. Mis amistades se sorprendían del extraño nombre, pero era mi perro, no el de ellos, de modo que no importaba.

Cierto día desapareció. O más bien me atrevo a asegurar que me lo robaron, o lo mataron y tiraron su cuerpo blanquecino en algún basurero. Simplemente me eché a dormir una noche y a la mañana siguiente, cuando fui por él al patio, ya no estaba. Vagamente recuerdo que tuve sueños agitados, y que a lo lejos oía ladridos y gemidos caninos; ahora me doy cuenta de que no fueron sueños, en realidad oía lo que le ocurría a Fantasma.

Lo cierto es que desapareció, y por más que lo busqué no di con él. Puse afiches en tiendas y postes de luz ofreciendo recompensa, pero en vano pasé atento a mi celular; nadie llamó. Hoy es el tercer día desde su desaparición, y sé que no va a volver. En serio que estoy muy triste, no creía que fuera posible sentir tanto apego por una mascota.

lunes, 7 de noviembre de 2022

El amigo de Charlie

 Charlie era un niño como cualquier otro. Era pequeño, y cómo no, si sólo contaba con ocho años de edad. Iba a la escuela como todos los demás, tenía muchos amiguitos con los cuales le encantaba jugar, y por qué no, también hacía una que otra travesura de vez en cuando.

El pueblo en el que Charlie vivía era pequeño, acogedor, colorido y vivaz. Era un pueblo en el que rara vez sucedía algún acontecimiento digno de mención. Por eso cuando los Ramírez Hernández se mudaron al pueblo fue toda una novedad. Fue algo que se comentó durante varios días en los hogares del pueblito.

Muchos vecinos ni siquiera dieron tiempo a los nuevos inquilinos a que desempacaran cuando ya tocaban a las puertas de la casa para darles la bienvenida; unos les llevaban dulces; otros, frutas; otros pastelillos; incluso hubo una familia que llevó un pavo horneado. Los Ramírez Hernández recibieron todo con cálidas sonrisas y efusivas gracias.

viernes, 4 de noviembre de 2022

Microcuentos 41-45

 41

Nunca subo fotos mías porque quiero que me conozcan por lo que escribo.

Hace un rato hice una history en Instagram preguntando cómo piensan que soy, cómo me imaginan y, entre todas las respuestas, hubo una que me paralizó.

En ella me describían tal cual soy, nombró cada prenda que tengo puesta, pero lo que más me perturbó fue que dijo que hoy iba a morir a los doce de la noche.

Son las 23:55.

miércoles, 2 de noviembre de 2022

Fuego

 El camino era oscuro, estrecho, flanqueado por paredes invisibles que le impedían salir de la senda. El miedo era absoluto, perpetuo, torturante. Adelante vislumbraba algo naranja, como una luz, quizá una fogata. Imaginaba que, de alcanzar aquella luz, se hallaría a salvo. Tras él, pisándole los talones, un póker de monstruos de pesadilla. Román no sabía de dónde habían salido, ni cuándo, ni por qué estaba en aquella senda; sólo sabía que de no correr podía darse por muerto.

Eran monstruos grandes como caballos, negros, de grandes ojos rojos como ascuas. La cola inhiesta, las zarpas al aire, los gruñidos amedrentadores… y lo peor, lo seguían, le daban alcance, lo querían matar. ¿Qué les había hecho él?

El miedo le hacía sacar fuerzas de donde no las había, así que siguió corriendo, acercándose cada vez más a aquella luz naranja de delante, de la cual, cuánto más cerca, más era el calor que de ella provenía. Mientras corría, un pensamiento más aciago que su situación actual empezó a cobrar forma en su subconsciente.