domingo, 29 de enero de 2023

La venganza del demonio

 Brandon jugaba a las canicas con sus amiguitos en el callejón junto a su casa cuando vio la sombra negra. Era una sombra etérea, desigual. El infante alzó la vista al cielo para descubrir al causante de la silueta, debía de ser un ave muy grande y rara, pero en el cielo no había nada, ni siquiera nubes. No obstante, la sombra seguía allí, al pie del muro que rodeaba la propiedad de su padre. Dos ojillos de pupilas rojas sobresalieron de la sombra y le devolvieron la mirada. Brandon dio un respingo. La sombra atravesó el muro y se perdió de vista.

Ninguno de sus amigos la había visto, de eso estaba seguro. De manera que ignoró el episodio y siguió jugando.

El juego terminó cuando sus amigos así lo quisieron, alegando que ya era tarde y que sus madres los estaban esperando. Pero Brandon sabía que se iban porque ya les había ganado demasiado ese día, tenía los bolsillos repletos de canicas. Una tarde inusualmente fructífera aquella.

Sus amigos se marcharon mientras él recogía las últimas ganancias. Y allí estaba la sombra, negra, sin forma lógica.

—Hola, Brandon —saludó la cabeza que empezó a emerger de la sombra. Era una cabeza inhumana, amarillenta, rugosa y de ojillos rojos sangre. Su voz era un susurro gélido.

Brandon gritó, o al menos lo intentó.

El monstruo que había sustituido a la sombra se cernió sobre él.

miércoles, 25 de enero de 2023

El hijo del demonio

La mansión estaba embrujada, todo el mundo lo decía.

Antaño había sido la residencia de los Monroy. Pero de los Monroy ya no quedaba ni un descendiente, eso era un hecho consabido. El último de tan distinguido linaje, el duque Mason Monroy, había muerto antes de cumplir la treintena de años, hacía cincuenta años. Aunque para entonces, una serie de sucesos inexplicables, como la locura de muchos de sus integrantes, había conseguido que el magno linaje ya no fuese tan excelso.

La tradición popular recordaba al último de los Monroy como un joven apuesto y gallardo, afable en el trato hacia a los demás y aficionado a todas esas actividades que sólo un noble podría permitirse. Precisamente fueron estas actividades lo que lo llevaron a la tumba antes de casarse y dejar descendientes. Fueron las fiestas, las orgías, las cacerías, el juego, el alcohol… Fue una mezcla de todo lo que lo llevó a la locura y al suicidio. Pero los que piensan esto son minoría. La mayoría de las personas con las que Jared había hablado sobre ese tema en particular, eran de la opinión de que un monstruo había asesinado al joven y amigable noble.

Desde la muerte del duque habían transcurrido cincuenta años, por lo que la versión original de la historia es posible que se haya perdido en el tiempo. No obstante, los descendientes de los adultos de cincuenta años atrás, aseguran haber escuchado la misma historia: El duque había muerto una noche en su mansión, torturado por un demonio.

viernes, 20 de enero de 2023

Microcuentos 66 -70

 66

Hacía tres días que no comían ni un bocado. Por eso, cuando a la cuarta mañana su madre le sirvió un oloroso trozo de carne, el niño desconfió de inmediato. Su perrito no aparecía desde la noche anterior.

No probó bocado hasta que vio al animalito jugueteando entre sus piernas sano y salvo. Incluso le dio un trozo de carne.

No se fijó en que su madre cojeaba ni en la venda que rodeaba su muslo.

miércoles, 4 de enero de 2023

Premonición

 Empezó un martes cualquiera, mientras volvían del supermercado que quedaba cerca de casa. La madre cargaba dos grandes bolsas de nylon, y la pequeña (de sólo cuatro años) la ayudaba con una versión en miniatura de las que traía la madre. De pronto, sin aviso previo, la niña empezó a gritar y a llorar. Y no lloró como una niña a la que se le cae un dulce o a la que regañan por alguna travesura; no, lloró y gritó con toda la fuerza de sus pulmones, como si le desgarraran el alma, como si fuera testigo de algo demasiado aterrador. La bolsita de nylon se escurrió de sus dedos y las golosinas se esparcieron en el piso de la acera. Los gritos llamaron la atención del resto de peatones que los miraban extrañados.

―Mi amor, ¿qué tienes? ―preguntó la madre― ¿es por la bolsa? Ahora recojo todo.

Por toda respuesta, la niña señaló a un hombre de camisa azul a cuadros que caminaba delante de ellos.

―¡Me da miedo! ―dijo entre sollozos e hipidos.

«¿Miedo?» La madre observó al hombre: sólo le veía la espalda, pero no parecía diferente al resto de la gente.

―¿Qué ocurre con él, preciosa? A mí me parece de lo más normal.

―¡Sangre! Está cubierto de sangre. Y la cabeza… ―se echó a llorar otra vez.

lunes, 2 de enero de 2023

Señor calamidad

   Nació bajo el seno de una familia de escasos recursos en una pequeña aldea del municipio de San Andrés. Su padre, un joven de veintiún años, campesino de profesión, se casó a los dieciocho años con María, una hermosa jovencita que al momento de dar a luz contaba con apenas dieciocho años de vida.

Gerardo, que así se llamaba el joven padre, había luchado de una y mil maneras para casarse con María. Trabajó hasta el extremo de sus fuerzas, ahorró al máximo de sus capacidades y no dejó de insistir a la joven, y a los padres de ésta, hasta que logró su objetivo: Casarse.

Él tenía dieciocho años, y ella quince. Muy jóvenes pensarán algunos, pero en las familias de antes esto era común.

La boda se celebró en el patio de la casa de los padres de la novia. Fue una boda sencilla, pero amena y divertida, en la que estuvieron presentes los familiares de los novios y sus amigos más allegados. Al caer la noche la pareja se trasladó a su nueva residencia, una casita de una sola habitación, que Gerardo había logrado construir con el sudor de su frente, cosa por lo que estaba muy orgulloso.