56
Le acaricié una mejilla y me sonrió. ¡Qué hermosa era!
—Te amo —le dije.
—Y yo a ti.
Besó el dorso de mi mano y luego mi boca.
Y pensar que no sería tan feliz si al final no hubiera matado a su novio.
57
Decidieron escaparse juntos en el día más especial: el
Día del Cariño. Se reunieron por la noche en el lugar indicado y subieron al
viejo coche del novio.
Lo perturbador ocurrió cuando la madre lo llamó.
—Hijo, ¿dónde estás? Tu novia está aquí conmigo y dice
que se arrepintió: no se fugará contigo.
58
—No entiendo por qué me arrestan.
—Usted lo sabe.
—Maté a un monstruo.
—Asesinó a su esposo.
—¡Era un monstruo!
—¿Qué hacía?
—No pregunte “qué”, sino “a quién”.
59
Desperté con ganas de orinar. Así que salí para
satisfacer mi necesidad. Cuando terminé, el ruido de la orina seguía oyéndose.
Fue entonces que vi la sombra que orinaba frente a mí.
Era completamente negra, lo único blanco eran sus dientes que descubrió para
sonreírme con malicia y burla.
Una carcajada escalofriante me acompañó en mi huida a
la casa.
Eran las 3:00 am.
60
Esa noche me fui de pesca con tres amigos: Miguel,
Jaime y Carlos.
Con las primeras capturas nos dimos cuenta de que
habíamos dejado la hielera en el coche. Al ir por ella me dio por mirar el
celular que se había quedado en el auto.
Me sorprendió ver un mensaje de Miguel en el que se
disculpaba por no haber podido ir con nosotros.
Entonces, ¿quién era el que se había quedado con mis amigos?
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