sábado, 20 de agosto de 2022

Microcuentos 16-20

 

16

Entendí que no era para mí. Así que resolví soltarla y dejarla ir.

La fiscalía sostiene que fue homicidio. Aseguran que debí subirla a la azotea y no dejarla caer al vacío.

 

17

Hacía horas que estaba pescando sin capturar nada. Entonces, algo tiró del sedal. El hombre empezó a halar.

¡Oh horror! Lo que venía prendido del anzuelo era su cabeza.

No vio al sujeto detrás suyo que sostenía un machete.


 

18

Mi enamorada siempre se sonrojaba cada que le decía que quería todo de ella.

No entiendo por qué gritó cuando empecé a sacarle los ojos.

 

19

¿Recuerdas aquel día que dijiste que deseabas morir?

¡Debiste ponerlo por escrito!

Ahora me acusan de homicidio.

¡Si yo solo cumplía tus deseos!

 

20

El hombre despertó en una caverna oscura, una tumba. Los gusanos reptaban dentro y fuera de su cuerpo creyendo que estaba muerto. Empezó a gritar y a desgarrarse el cuerpo para liberarse de los bichos.

El médico de turno se llevó un aparatito a la boca:

—¡Emergencia! El paciente de la celda 53 vuelve a autolesionarse.

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