lunes, 26 de septiembre de 2022

La advertencia de mamá

 

Mi mamá ya me tenía aburrido con la misma cantaleta: “Si vas a salir, ten cuidado.” Pero todas las madres dicen lo mismo, ¿verdad?

Con la diferencia que cuando mi viejecita me prevenía con la mencionada frase, no lo hacía refiriéndose a los maleantes o lacras semejantes que atestan toda sociedad. Ella lo hacía para prevenirme de la “Mujer fantasma”. Era ésta, según mi madre, una silueta blanca que ocasionalmente pasaba frente a nuestra casa, llorando y gritando, como si hubiese perdido algo y fuese en pos de ello.

 ―Ten cuidado con encontrártela ―me amonestaba, ante mi falta de interés en la cuestión―. No sabemos qué busca, ni lo que podría hacerte de encontrarte fuera.

martes, 13 de septiembre de 2022

La visita de la muerte

 

Esta historia me la contó mi amigo Estuardo. Algunas veces he dudado de su veracidad, algunas otras me inclino a darla como un hecho. Dejo a ustedes la última palabra.

Estuardo, entonces un muchacho de quince años, vivía con su madre, su padre, dos hermanos y una hermana. Era una familia como cualquier otra. También vivía con ellos el padre de su madre, un anciano próximo a cumplir los ochenta años, y un perro llamado Bobby.

Don Tomás, el abuelo de Estuardo, era un anciano cuyos últimos meces los pasaba las más de las veces en la cama. El reuma, la artritis y un cáncer que le consumía los pulmones (por fumar mucho en su juventud), le permitían abandonar el lecho muy pocas veces, y eso con ayuda de alguno de sus nietos o de una caminadora fabricada de caoba por el propio padre de Estuardo.

Nadie en aquella tranquila casa soñaba con que el anciano viviera muchos años más. Es más, casi todos dudaban que llegara siquiera a su octogésimo cumpleaños. Pero eso no les impedía soñar, y todos soñaban con que el abuelo viviera muchos años más.

viernes, 2 de septiembre de 2022

Microcuentos 21-25

 21

Después del naufragio nadó durante horas. Pensaba que ya todo estaba perdido hasta que vio la isla. Su salvación.

En la playa, un grupo de aborígenes lo rodeó.

¡Oh horror al adivinar su suerte!

¡Uno de ellos roía con placer una mano humana!

 

22

¿Alguna vez te has preguntado cómo es morir? ¿Qué se siente? ¿Qué hay después de la muerte?

Créeme, no te gustará.

Lo sé porque estoy muerta.