Mi
mamá ya me tenía aburrido con la misma cantaleta: “Si vas a salir, ten
cuidado.” Pero todas las madres dicen lo mismo, ¿verdad?
Con
la diferencia que cuando mi viejecita me prevenía con la mencionada frase, no
lo hacía refiriéndose a los maleantes o lacras semejantes que atestan toda
sociedad. Ella lo hacía para prevenirme de la “Mujer fantasma”. Era ésta, según
mi madre, una silueta blanca que ocasionalmente pasaba frente a nuestra casa,
llorando y gritando, como si hubiese perdido algo y fuese en pos de ello.
―Ten cuidado con encontrártela ―me amonestaba,
ante mi falta de interés en la cuestión―. No sabemos qué busca, ni lo que
podría hacerte de encontrarte fuera.

